miércoles, 30 de julio de 2014

Elements

Deja de torturarte, mi amor, todo fue un sueño. Olvídame, ten tus rosas y tus recuerdos, guárdalos. El sonido es bello cuando sale de esos labios, los corazones no hablan. Sentencias inconclusas. El placer del anonimato. Eso no es una -un- margarita, porque es naranja.

El mar... El mar es profundo, incansable, agotador, tranquilo y rugiente. Grito y calma, melancólico y fuerte.

La sornrisa de un niño, una mañana lluviosa, pequeñas cosas que alegran un poquito, dormir bien una noche, el olor del norte. Guiones, pausas, pensamientos que me dictan qué debo hacer, cuándo debo sonreír, qué cantidad de mi misma debo mostrar, nunca dejar de disfrazarse para no caer.

Hay que pensar en la responsabilidad, cuando estás en el mar y quieres rendirte. Nadar hacia la costa, contra la fuerte corriente, sin parar, sin ahogarse, sin cansarse, sin abandonarse... Porque dos segundos de abandono suponen varias horas luchando después, y horas de abandono son la perdición.

Ojalá ese sueño volviera, ese en el que soy tan pequeña... Casi invisible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario